"“Los cuerpos pueden quedar encerrados; el espíritu jamás puede ser encadenado."
En la penumbra ardía aprisionada
la más extraña forma de hermosura;
sus ojos conservaban la ternura
de una constelación enamorada.
Y aunque su alma parecía alada,
vivía entre la sombra y la clausura;
mas dentro de su pecho, con locura,
latía una tormenta acelerada.
Mil doscientas pulsiones por minuto
golpeaban su pequeño pecho herido;
como un incendio azul e indefinido
quemando el tiempo en vértigo absoluto.
Parecía inmortal, feroz, invicto,
igual que un sol rompiendo la negrura;
pero escondía toda la fragura
de un cristal tembloroso y exquisito.
Mas comprendí que toda la belleza
nace frágil, efímera y divina;
como una estrella azul que se ilumina
sabiendo que también la habita tristeza.
Porque lo más hermoso de la vida,
aquello que estremece el universo,
siempre lleva escondido en lo más terso
el temblor delicado de la herida.
Y así siguió latiendo desbordada,
como si cada instante fuese eterno;
ave de luz entre barrotes negros,
tan fuerte… y tan frágil como la nada.
Por León Vieccho
Tamaño : Lienzo de Tela Vertical. 1.60 mts alto x 0.90 mts ancho, cada uno, en bruto (sin marco);
Técnica: Pintura Acílica;
Estado: En Colección Privada
Código: LV-2024-002;
Año de Creación : 2024;
Autor: Lucian Verona.