"Hay colores que no nacen de la luz, sino de la herida que aprendió a arder en silencio.”"
No vuela aquella ave por el cielo,
sino por una sombra encendida;
lleva en cada pluma una caída
y en cada color un desconsuelo.
El rojo de su pecho no es anhelo:
es la memoria viva de la herida;
un incendio de sangre contenida
que aprendió a cantar desde el desvelo.
Bajo la noche negra resplandece
como un fragmento roto del verano,
mientras la oscuridad lo desvanece.
Y aun así permanece soberano,
porque aquello que en sombra se estremece
jamás muere del todo entre las manos.
Hay verdes que parecen esperanza,
y azules como mares olvidados;
pero todos sus tonos fueron dados
por el dolor que danza en la distancia.
Las manchas de la noche lo rodean
como universos muertos y dispersos;
pequeños astros tristes e inmersos
en silencios que nunca titubean.
Y el ave ya no es ave: es lo eterno,
una llama pintada en lo invisible;
el fulgor indivisible
de un paraíso ardiendo en el infierno.
Por León Vechhio
Tamaño : Lienzo de Tela Vertical 1.50 mts alto x 0.90 mts ancho, en bruto (sin marco);
Técnica: Pintura al Óleo;
Estado: Obsequiada
Código: LV-2020-001;
Año de Creación : 2020;
Autor: Lucian Verona.