"La oscuridad no teme al depredador; lo reconoce como su rey."
En el silencio negro de la noche,
despierta un dios cubierto de misterio;
sus ojos son abismos y cautiverio,
su piel un mapa antiguo bajo el broche.
No ruge el leopardo ante la sombra,
porque nació del vientre de lo oscuro;
lleva en la sangre un pacto taciturno
y en cada paso el tiempo se le asombra.
La luna se derrama en su mirada
como un cristal azul entre tinieblas,
donde la muerte duerme agazapada.
Su rostro emerge intacto entre las nieblas,
mitad de sombra, mitad llamarada,
como un rey ancestral sobre las selvas.
Las manchas de su piel son cicatrices
de siglos consumidos por la noche;
son signos invisibles del derroche
de dioses olvidados e infelices.
Y aun así permanece silencioso,
mirando al hombre desde la penumbra,
como quien sabe cuánto el alma se encumbra
antes de convertirse en monstruoso.
No existe jaula capaz de contenerlo,
ni oscuridad que logre devorarlo;
pues todo aquello que intenta encerrarlo
termina inevitablemente por temerlo.
Por León Vechhio
Tamaño : Lienzo de Tela Vertical 0.70 mts alto x 0.50 mts ancho, en bruto (sin marco);
Técnica: Pintura al Óleo;
Estado: Vendida
Código: LV-2012-002;
Año de Creación : 2012;
Autor: Lucian Verona.