“Así como cambian las estaciones del año, también el alma aprende a amar.”
En primavera nace la ternura,
despierta el sol sobre la piel dormida,
y en cada flor se anuncia nueva vida
con la fragancia azul de la aventura.
Tus ojos eran luz fresca y pura,
rocío dulce al alba florecida,
y mi alma, silenciosa y conmovida,
halló en tu voz la más gentil locura.
Llegó el verano ardiente y luminoso,
con cielos de pasión y fuego lento;
ardía el mar bajo el dorado viento
igual que nuestro amor impetuoso.
Tus besos eran vino delicioso,
latidos desbordados de contento,
y el tiempo, cautivado en el momento,
se volvió eternamente milagroso.
Mas vino el otoño lentamente,
pintando de nostalgia los caminos;
las hojas descendían cual destinos
que el viento arrastra triste e indiferente.
Tu ausencia fue una lluvia persistente,
un eco de silencios vespertinos,
y entre los árboles color granate y vinos
lloró mi corazón calladamente.
Entonces el invierno abrió sus alas,
cubriendo de cristal la madrugada;
la luna parecía abandonada
sobre jardines blancos y sin galas.
Pero en medio del frío que señalas,
guardé tu amor como una llamarada,
pequeña luz, eterna y resguardada
contra las sombras, tempestades y balas.
Y así comprendí al fin, amada mía,
que el amor es un ciclo interminable;
a veces tempestad, otras un valle,
otras un sol naciendo todavía.
Las estaciones giran noche y día,
mas lo vivido nunca es olvidable;
porque quien ama de manera amable
convierte el tiempo entero en poesía.
Por León Vieccho
Tamaño : Cuatriptico en Lienzo Vertical de 0.90 mts alto x 2.80 mts ancho, en bruto (sin marco);
Técnica: Pintura al Óleo;
Estado: En Colección Privada
Código: LV-2023-003;
Año de Creación : 2023;
Autor: Lucian Verona.