"En Taboga, hasta la sombra aprende a amar."
En la tibia penumbra de Taboga dormía la tarde,
y el mar, vestido en esmeralda y oro,
acariciaba lentamente los silencios del horizonte
como si el tiempo hubiese olvidado partir.
Allí yacía ella, morena como la tierra húmeda tras la lluvia,
reposando en una hamaca suspendida entre palmeras y brisas,
mientras el cielo derramaba azules cansados
sobre la piel ardiente de la isla.
Sus cabellos danzaban igual que las mareas nocturnas,
y en sus ojos habitaba una calma antigua,
esa calma que sólo poseen las mujeres
que conocen el lenguaje secreto de los océanos.
La hamaca crujía suavemente como un viejo poema,
y cada movimiento suyo parecía encender la tarde,
como si la belleza pudiera latir despacio
sin romper jamás el equilibrio del mundo.
Entonces comprendí que Taboga no era una isla,
sino una herida luminosa dentro del alma;
un rincón donde el amor se vuelve brisa,
y la nostalgia aprende a quedarse en silencio.
Porque existen lugares que no fueron creados para ser vistos,
sino para ser recordados eternamente;
y existen mujeres cuya sombra basta
para convertir un instante en posteridad latente.
Por León Vechhio
Tamaño : Lienzo Horizontal de Tela Vertical 1.40 mts alto x 0.80 mts ancho, en bruto (sin marco);
Técnica: Pintura al Óleo;
Estado: Donada
Código: LV-2020-002;
Año de Creación : 2020;
Autor: Lucian Verona.